Abuso y Maltrato en la Vejez LGBTIQ+ el tema del que nadie habla en Nicaragua

Abuso y Maltrato en la Vejez LGBTIQ+ el tema del que nadie habla en Nicaragua
11/06/2026

El 15 de junio se conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, es una fecha importante porque ayuda a visibilizar una realidad que muchas veces se oculta y se normaliza.

Este 2026 será bajo el lema "Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores", para llamar la atención mundial se celebra con un acto en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, en paralelo a una importante reunión internacional sobre los derechos de las personas con discapacidades.

Para resaltar este día el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua cuenta la historia de Perla Vargas, una mujer transgénero de 61 años habitante de la ciudad de Granada, un personaje muy popular conocida cariñosamente como “La Perlita” por dedicarse a vender “vigorón”, plato típico de esa ciudad.

Nacida en 1965 en Managua, capital de Nicaragua, desde pequeña se trasladó a Granada. Su vida fue marcada desde la infancia por la indiferencia de su padre, de la cual hasta la fecha sufre las consecuencias. “Cochón, ¿por qué no te morís?”, es una de tantas frases que aún recuerda con mucho dolor. Desde el momento en que falleció su mamá no ha tenido paz porque fue la única aliada que tuvo, quién la apoyó en el proceso de reconocer su orientación sexual e identidad de género.

“Yo intenté quitarme la vida tres veces. Me tomé dos pastillas para curar frijoles (fosfuro de aluminio) frente a la catedral Nuestra Señora de la Asunción. Ya no soportaba. Yo nací así. Y me desmayé. Ahora solo recuerdo que desperté en un hospital local y que me realizaron un lavado -de estómago- a tiempo, sino no lo estuviera contando”. Perlita relata así el primer intento de suicidio mientras llora al recordar.      

La soledad y los pocos recursos económicos fueron los motivos de “desvivirse” por tercera ocasión, aproximándose a los 50 años. “Yo me inyecté anestesia y me corté mis venas para desangrarme y no sentir dolor, pero Dios me envió sus ángeles de nuevo y me llevaron al hospital donde me atendieron y me estabilizaron”, finalizó el relato Perlita.

El Estado, la familia y la sociedad le han fallado a esta mujer transgénero. La ausencia de apoyo y el desconocimiento de sus Derechos Humanos le han llevado a la desesperanza e intentar quitarse la vida en tres ocasiones, además en su adultez no cuenta con ningún tipo de apoyo y tampoco tiene a dónde acudir en momentos de crisis, por una atención especializada para sobrepasar duelos y traumas que ha venido arrastrando desde su infancia.

En Nicaragua la LEY DEL ADULTO MAYOR N° 720, aprobada el 06 de agosto de 2020, en su artículo 3, numeral 1 menciona el principio de igualdad y en el numeral 3 habla sobre la equidad. Podemos decir que uno de los artículos más importantes para una interpretación inclusiva es el artículo 4, numeral 10 donde dicta lo siguiente:  "Eliminar cualquier forma de discriminación hacia el Adulto Mayor por motivo de su edad, capacidad física, credo político, raza, sexo, idioma, religión, opinión, origen, posición económica o condición social". 

El análisis de un especialista en leyes consultado por el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua, resume que la ley protege a las personas LGBTIQ+ adultas mayores de manera indirecta, mediante la aplicación universal de los derechos reconocidos a toda persona adulta mayor, pero no visibiliza las condiciones particulares de vulnerabilidad que pueden enfrentar durante el proceso de envejecimiento.

Entre estas condiciones se encuentran las barreras de acceso a servicios de salud libres de discriminación, la inexistencia de sistemas de cuidado sensibles a la diversidad, el no reconocimiento de estructuras familiares y redes afectivas diversas, así como la nula prevención y atención a prácticas de exclusión o discriminación institucional motivadas por prejuicios relacionados con la orientación sexual o la identidad de género.

Estas barreras afectan a Perlita al no contar con apoyo familiar o con una vivienda propia ya que a pesar de que sigue intentando obtenerla nunca le ha sido aprobada, la razón principal es ser una mujer transgénero. Además, solo cuenta con un trabajo informal del cual sólo le alcanza “para sobrevivir a diario”, finalmente por ser persona mayor.

Según el análisis del especialista, la Ley 720 contiene elementos jurídicos que favorecen y amparan a las personas LGBTIQ+ adultas mayores, particularmente a través de los principios de igualdad, dignidad humana y protección contra la violencia. Sin embargo, persisten desafíos importantes para alcanzar una protección plenamente inclusiva, integral y diferenciada; que reconozca expresamente la diversidad sexual y de género como parte de la realidad de las personas adultas mayores y que incorpore medidas específicas orientadas a garantizar el ejercicio efectivo de sus derechos en condiciones de igualdad.

Por otro lado, el estudio centroamericano “Situación de Personas Mayores LGBTIQ+” (2025), en el que participó el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua, se señala que las personas mayores de la diversidad sexual continúan enfrentando exclusión y vulnerabilidad, un contexto especialmente adverso en el caso de Nicaragua por los niveles que alcanza. 

Además, se indica que este grupo no tiene acceso a los mismos derechos que el resto de la población adulta, por lo que la discriminación y la exclusión aumentan debido a las condiciones de vida que enfrenta la población, al ser personas adultas mayores y parte de la comunidad LGBTIQ+.

El abuso y el maltrato en la vejez en contra de personas LGBTIQ+ no necesariamente puede ser físico sino también psicológico o emocional, muchas veces expresado en el abuso sexual, la discriminación en servicios de salud, el abandono o negligencia, el aislamiento, el abuso económico o patrimonial, la violencia por descuido de parte de cuidadores, familiares o parejas (negligencia institucional o en casa), la cancelación de la identidad y la dignidad.

Las señales de alertas más comunes del abuso hacia las personas adultas se identifican en cambios bruscos en el estado de ánimo o en la conducta, la presencia de moretones, heridas o lesiones “explicadas de forma rara”, miedo a la persona cuidadora o sobresaltos cuando se le ve, o las muchas veces presentes sospechas en relación con el dinero: faltan recursos, hay compras sin explicación, la persona dice que “no la dejan” o que “no puede hablar”, falta de medicamentos o se ven deterioros rápidos por negligencia.

Por todo ello, conmemorar este día es de suma importancia para romper el silencio, generar conciencia y prevención, promover la dignidad y los derechos, ayuda a mostrar señales de alerta y formas seguras de actuar (pedir ayuda, acompañar, denunciar), impulsa protocolos, atención especializada y rutas de denuncia al hacer el tema público, se busca fortalecer el seguimiento de casos y la responsabilidad de quienes maltratan.

A pesar de que Perla Vargas ha enfrentado una vida llena de obstáculos y dificultades, en su adultez se esfuerza en mostrar una cara distinta. “Con mi edad he aprendido que es el destino que me tocó y en mis últimos días quiero mostrar una sonrisa y ser una persona alegre a pesar de todo. Al final es una nueva oportunidad de vida que Dios me dio”, enfatizó Perlita.

Aunque se desconoce la magnitud del maltrato que viven las personas adultas mayores en general, esto es más válido para las personas LGBTIQ+, su importancia social y moral es indiscutible. Por este motivo, este problema requiere una respuesta mundial que se centre en la protección de los Derechos de las personas de edad, sin excepción de raza, orientación sexual e identidad de género, idioma o creencia.