Violencia e impunidad: Realidad cotidiana de las personas LGBTIQ+
23/01/2026
A 17 días de que se hiciera público el caso de transfemicidio de Estefanía Montiel, mujer transgénero de 25 años, el caso ha sido archivado por el Sistema Judicial y ha caído en el olvido para los medios de comunicación que cubrieron la noticia.
Después de haber vivido en un entorno violento, sufrió una muerte violenta. Aún tras su fallecimiento, sus derechos continúan siendo vulnerados. El caso de la mujer transgénero de la ciudad de Granada capturó la atención de la mayoría de los medios de comunicación del país, generando un gran revuelo tanto en la prensa nicaragüense como en redes sociales.
La principal forma de violencia que enfrentan las mujeres transgénero en Nicaragua es la negación de su identidad género. Esto se refleja claramente en los principales titulares que cubrieron la noticia del caso de Estefanía, donde insistentemente se utiliza el pronombre “él” para referirse a ella, evidenciando la vulneración de su derecho a ser reconocida como mujer transgénero.
Diversas personas de la comunidad LGBTIQ+ se manifestaron en redes sociales exigiendo que se aclare el motivo de su muerte y que se haga justicia para que este caso no quedase impune. Situaciones de agresión como estas motivaron a grupos y personas individuales de la diversidad sexual a ampliar la Agenda de Derechos Humanos LGBTIQ+ en Nicaragua, esta vez en el marco de una iniciativa centroamericana.
Según el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua, a finales del 2025 son 12 las principales de demandas de las personas LGBTIQ+. El grave deterioro del contexto socio-político nacional ha generado un aumento de la incertidumbre respecto al reconocimiento social y legal de los derechos de las personas LGBTIQ+ y ante esta situación fue fundamental sus principales demandas, refrendadas desde el 2011 en la Agenda Mínima de Derechos Humanos LGBTIQ+ de Nicaragua.
Por orden de prioridades, primero se abordan las necesidades más apremiantes: Derecho a la salud y atención integral, al matrimonio igualitario, a la vivienda digna y decente, al trabajo digno, a la educación sin discriminación, a la identidad de género, al acceso a la justicia sin discriminación, a la participación política y cívica sin discriminación, a la recreación, al trato digno y con respeto en todos los ámbitos de la vida, a la seguridad física y al derecho al empoderamiento económico.
En Nicaragua, es urgente que se atiendan todas estas demandas, ya que la situación de las personas de la diversidad sexual se deteriora cada vez más. Según el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua, se registraron cinco muertes violentas con dictámenes sospechosos en 2025, sin contar las numerosas denuncias de agresiones recibidas en general.
Las mujeres transgénero son las más vulnerables en el país. Un caso destacado es el de Frannia Alguera Espinoza, con 34 años originaria del municipio de San Juan de Sur, departamento de Rivas, ubicado a 106 km. de la capital, Managua. Inicialmente, se informó que presentaba un trauma craneal severo y hemorragia masiva en la cabeza, resultado de una salvaje golpiza ocurrida el 26 de febrero del 2025. Sin embargo, el dictamen médico determinó que no había signos de violencia y que la causa de su muerte fue una intoxicación por sustancias ilícitas. Este caso fue cerrado.
Jenifer López, una mujer transgénero de 32 años originaria del municipio Tuma-La Dalia, departamento de Matagalpa, ubicado a 173 km. de Managua; fue encontrada sin vida, boca arriba, cerca de una gasolinera en la salida hacia Waslala, el 24 de diciembre de 2025. Según información recopilada por el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua, su muerte fue a causa de un ataque con arma blanca. Hasta el momento, la Policía Nacional no ha revelado públicamente el posible móvil del crimen, ni se ha detenido a ningún sospechoso.
Otras víctimas de crímenes de odio reportadas incluyen a dos hombres homosexuales. Omar Jeremías González, de 38 años procedente de Jinotega, fue encontrado colgado de los barrotes en una celda de la delegación policial del municipio de Santa María de Pantasma, ubicado a 176 km. de la capital. Su muerte fue tipificada como suicidio.
José Alfredo Pérez Picado, de 42 años y originario de la ciudad de Matagalpa, fue asesinado a manos de un desconocido el 2 de marzo de 2025, esto sucedió dentro de un bar ubicado en el barrio Guanuca de esa ciudad, ubicada a 130 km. de Managua. Se desconoce más información sobre este caso que ha sido clasificado por la Policía Nacional como homicidio.
El caso de Estefanía Montiel, suma como primera víctima del 2026, su cuerpo fue encontrado en estado de descomposición por lo que no se le realizó una autopsia exhaustiva, únicamente en el lugar donde encontraron su cuerpo. El dictamen preliminar de medicina forense indica que llevaba aproximadamente 5 días sin signos vitales y que la causa de su muerte fue posiblemente por un fuerte golpe en la cabeza, sus restos fueron sepultados de inmediato.
Las demandas de la Agenda 2025 para la igualdad de Derechos de las personas LGTBIQ+ en su vida cotidiana, contribuyen a comprender la situación que enfrenta cada individuo. Esta realidad varía según su orientación sexual, identidad y expresión de género, así como por su edad, origen, estatus económico y posición social.
Estas desigualdades afectan aún más a las personas transgénero, quienes, debido a su visibilidad, enfrentan más dificultades para acceder a la educación, conseguir empleos dignos y obtener el reconocimiento de su identidad. Pero también, las personas adultas mayores LGBTIQ+ y las personas con discapacidad LGBTIQ+ se encuentran entre los grupos más vulnerables. Finalmente, es importante recordar a quienes pertenecen a etnias específicas, como indígenas y afrodescendientes LGBTIQ+, que a menudo son discriminadas no solo por su orientación sexual e identidad de género, sino también por sus creencias, cultura e idioma.