Soy sobreviviente y resiliente.

Soy sobreviviente y resiliente.
31/03/2025

El 31 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Visibilidad de las Personas Transgénero, No Binarias y de Género no conforme. Esta fecha está dedicada a celebrar sus vidas, a reivindicar su existencia, corporalidades, narrativas y derechos, así mismo, la resistencia, promover los logros y la esperanza de las personas trans en el mundo.

Esta es la historia de vida de una mujer transgénero sobreviviente. A sus 38 años Vanesa Incer narra cómo ha vivido desde su infancia hasta la fecha en Tipitapa, reconocido en los últimos años como el segundo municipio del departamento de Managua donde hay más violencia. Esto según las estadísticas de seguridad ciudadana.

Vanesa nació en una familia de pocos recursos económicos. Al empezar a reconocer su identidad de género, fue rechazada por su familia. A los 13 años decidió abandonar su casa para evitar los maltratos tanto físico como verbal, por eso solo logró estudiar hasta tercer grado de primaria.

Desde entonces se dedicó a ejercer el trabajo sexual como medio de sobrevivencia, con el tiempo se encontró con un mundo donde también recibió agresiones, hasta en dos ocasiones: “Aquí, en Tipitapa, una vez iba caminado hacia mi trabajo y un tipo me puñaleó, casi me mata, por el simple hecho de que no le caían bien las personas como yo”. Agregó que eso ocurrió a sus 18 años y que, a pesar de poner denuncia, no obtuvo ninguna atención.

Otra ocasión en que casi muere fue mientras ejercía su trabajo, ella relata que tres hombres la subieron en un vehículo, la golpearon y le acuchillaron las nalgas, le fracturaron sus extremidades inferiores, y la tiraron a orillas de un pozo ubicado en Sabana Grande, barrio de la periferia de Managua, la ciudad capital.

“Eso me ocurrió hace 10 años y desde aquel tiempo he quedado con depresión, en ocasiones me da ansiedad y pánico, entonces me agredo físicamente y me aíslo, pero siento que es porque no tengo el apoyo de nadie ni de mi mamá, he pasado muchas cosas super duras, pero aquí estoy luchando aún”, continúa relatando.

Vanesa desde pequeña ha sufrido limitaciones, nunca fue reconocida por sus progenitores lo que representa una gran dificultad para obtener su documento de identidad. Desde ese momento, los derechos como acceso a la educación, a una vivienda digna, a una sexualidad libre de prejuicio, al empleo digno y el acceso al trabajo, entre otros; son las necesidades que no ha podido llenar, los derechos que no ha disfrutado.

Desde hace muchos años Tipitapa ha sido un municipio con altos índices de violencia y la comunidad de diversidad sexual es uno de los sectores más afectados. Vanesa cuenta que es la segunda mujer transgénero en esa comunidad, que no ha sido fácil ya que hay muchos grupos juveniles que les agreden a tal punto de que asesinaron a la primera mujer transgénero visible en la ciudad.

“Yo conocí a la primera persona trans de acá, hace aproximadamente 30 años, las pandillas la mataron atrozmente, la violaron y le introdujeron un palo en el recto, le cortaron su cabello, su miembro genital se lo colocaron en su boca y no conforme con eso la quemaron y la tiraron al río. Es a la fecha y el caso quedó impune, por eso yo he vivido con ese miedo, por el simple hecho de vestir de mujer aquí te agreden”, relató Vanesa.

Las personas de la diversidad sexual no son incluidas en las estadísticas o estudios sobre la violencia en Nicaragua. En un reporte dado a conocer en el 2021, en relación a las víctimas de violencia dentro de las ciudades con más índice de violencia en el país, el 83% fueron hombres y el 16% mujeres, solo se reporta una persona de la diversidad sexual entre las víctimas, sin especificar su orientación sexual y expresión de género. Por su parte, el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua registró entre agosto del 2018 y enero del 2019, 220 casos de afectaciones hacia esta población, encontrándose todo tipo de violencias y las mujeres transgénero ocupan el 10% de las afectaciones.

El Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua reconoce que existe muchos más casos de violencia y crímenes contra las personas LGBTIQ+ que quedan impunes ya que no existe un mecanismo de defensa ni de denuncia que le garantice el acceso a la justicia. Generalmente, no son atendidos de manera adecuada.

No existe ninguna política de protección contra la violencia hacia las mujeres transgénero. En Tipitapa, en el año 2020, se reactivó la Comisaría de la Mujer, en 2021 fue presentada la Cartilla para la Prevención del Femicidio, pero en su contenido aún no se reconoce la identidad de género de las chicas trans.

Ser visible no siempre es una meta pues las mujeres trans son las más expuestas al asedio y la discriminación. Entender esto implica situarse en una región donde la esperanza de vida de las personas trans es de 35 años. De acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Brasil, México, El Salvador, Honduras y Guatemala están entre los países donde se registran los mayores niveles de violencia transfóbica a nivel mundial.

De ser apedreada a sólo recibir insultos en las calles es un pequeño cambio que vive en su comunidad actualmente Vanesa; “ahora una no se les queda cayada y me defiendo, pero en parte es porque estamos en el abandono total de las organizaciones de diversidad sexual, aquí en toda mi vida solo una vez vino una organización a repartir condones, pero una charla sobre nuestros derechos nunca la hemos tenido”, destacó.

En esta fecha emblemática Vanesa desea que en un futuro se reconozca el derecho a una identidad de género, tener acceso a la salud con dignidad y que todas las personas de la diversidad sexual y sobre todo las mujeres trans que fueron asesinadas tengan justicia. Ella quiere que conozcan su historia de sobrevivencia, indica que a pesar de las adversidades lucha por salir adelante, optimista dispuesta a olvidar el dolor, la tristeza y vivir su proceso como una persona resiliente.