Estudio revela realidades indígenas LGBTIQ+ en Nicaragua.
26/02/2026
Nicaragua es un país multicultural, se divide en cuatro regiones: Norte, Centro, Pacífico y Costa Caribe. A lo largo de su historia, cada uno de estos territorios ha estado habitado por diversos pueblos indígenas.
Actualmente, las personas indígenas LGBTIQ+ enfrentan múltiples formas de discriminación, debido a la intersección de su identidad indígena y su orientación sexual e identidad de género. Esta doble condición de vulnerabilidad se ve agravada en el caso de aquellas personas que también tienen alguna discapacidad y que viven en zonas rurales. Tanto dentro de sus comunidades como fuera de ellas, a pesar de los cambios en cada cultura, estas situaciones de marginalización persisten.
El estudio realizado por el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua a finales del 2025, evidencia las realidades y desafíos que enfrentan quienes viven en esta intersección, situación que cambia según la ubicación del territorio y su exposición al contexto de su entorno.
Desde el 2018, Nicaragua atraviesa la mayor crisis socio política de los últimos 40 años, en esta etapa los principales desafíos que enfrentan los pueblos indígenas se centran en la violencia, el despojo, la pérdida de territorio, el desplazamiento forzado, la impunidad y quienes se llevan la peor parte son las personas indígenas LGBTIQ+.
El estudio resalta que, debido a la discriminación, las principales afectaciones que enfrentan las personas indígenas LGBTIQ+ de Nicaragua son los maltratos físico, verbal y psicológico, además de las expulsiones de sus comunidades. El Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua visitó 12 comunidades indígenas, de las cuales nueve están influidas fuertemente por líderes religiosos, principalmente evangélicos. Además, se destaca la presencia del machismo como un elemento significativo.
La cosmovisión es diferente para cada pueblo indígena. En la Costa Caribe los Síndicos o Wistas son la máxima autoridad comunitaria, estas personas se encargan de resolver cualquier conflicto que surja en la comunidad. En las regiones del pacífico, centro y norte del país cuentan con Concejo de Ancianos que delega a uno de sus integrantes el rol de representante y dirige cada asunto de interés de su comunidad.
En las comunidades indígenas del pacífico el turismo nacional y extranjero ha generado oportunidades para que las personas indígenas LGBTIQ+ ejerzan diversos roles sobre todo laborales, pero también posiciones de autoridad y liderazgo, lo que evidencia una mayor apertura hacia la inclusión en todos los aspectos de la vida cotidiana. Aunque en algunas comunidades se suele requerir que estas personas se apeguen en público a los roles de género dominantes. Esto es más evidente en el caso de las mujeres transgénero, aunque ellas mayoritariamente evitan postularse a cargos de liderazgo comunitario.
Lo anterior se observa en las comunidades de San Juan de Oriente ubicada en el departamento de Masaya, en Salinas de Nahualapa y El Ostional, ambas del departamento de Rivas. En el departamento de Matagalpa ubicado en el centro norte del país, las personas LGBTIQ+ indígenas también pueden desempeñar diversos roles. Sin embargo, resalta el trato diferenciado, es decir, las personas transgénero pueden participar en las fiestas tradicionales, pero no en asambleas comunitarias ni en actividades religiosas.
Por otro lado, en los pueblos indígenas de Sébaco y Matagalpa del departamento de Matagalpa, o Mozonte del departamento de Nueva Segovia, así como Wasakín y Bílwi de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, o Sandy Bay Sirpi ubicado en la Región Autónoma del Caribe Sur, la situación de las personas LGBTIQ+ indígenas es crítica, tradicionalmente se les ha marginado, no cuentan con redes de apoyo llegando frecuentemente incluso sus propios familiares a denunciarles ante las autoridades comunitarias quienes algunas veces les agreden físicamente y en ocasiones son expulsadas de sus comunidades.
En cambio, el pueblo indígena de Monimbó, ubicado en el departamento de Masaya en el pacífico del país, las actitudes hacia las personas de LGBTIQ+ se diferencian grandemente. Históricamente, lo cotidiano era el rechazo a toda la familia si esta contaba con un integrante LGBTIQ+. En la actualidad se considera que han ocurrido cambios favorables.
Se identificó un mayor involucramiento de las personas LGBTIQ+ indígenas en las actividades culturales de la comunidad, tanto tradicionales como actuales, es evidente un mayor nivel de visibilidad, incremento de aceptación y respeto, particularmente del reconocimiento a la identidad o expresión de género asumida. Son pocas las familias y autoridades que les imponen roles marcados por el patriarcado, por ejemplo, designando los oficios del hogar e incluso el cuido de las personas menores o adultas mayores a las mujeres transgénero.
En cuanto al acceso a servicios públicos, las personas indígenas LGBTIQ+ en general coinciden que en el área de salud el acceso es gratuito, pero no es un servicio respetuoso y adecuado, el trato mayormente es discriminatorio. La prevención del VIH ha sido un tema de interés promovido por las organizaciones de la sociedad civil y que ahora ha sido abandonado como resultado del cierre obligatorio de las ONG´s por el Gobierno, evidenciando el desinterés en esta área.
Respecto al acceso a la justicia, la mayoría de personas indígenas LGBTIQ+ prefieren no optar por este servicio, tanto a nivel comunitario con los Concejos de Ancianos como a nivel de las instituciones nacionales, pues en muchas ocasiones no se les presta atención, los culpabilizan, los revictimizan o simplemente no hay interés de resolver la denuncia. En ninguna de las comunidades visitadas no existe un mecanismo específico o instancia propia para atender las denuncias de las personas indígenas LGBTIQ+.
La inexistencia de políticas públicas, la apatía y el rechazo de parte de las instituciones prestadoras de servicios básicos, junto con la ausencia total de datos específicos, vulnera los derechos de las personas indígenas LGBTIQ+ de todo el país. A pesar de esto, en algunas comunidades han surgido iniciativas que buscan crear espacios seguros liderados por personas indígenas LGBTIQ+. Estas iniciativas reivindican tanto su identidad étnica como su identidad sexual y de género.
Los principales desafíos de las personas indígenas LGBTIQ+ se centran en crear mecanismos comunitarios para protegerse y especialmente a las personas transgénero que enfrentan situaciones de discriminación más agravadas, además de superar el acceso limitado a la salud, educación, justicia y trabajo; y finalmente contar con herramientas para el diálogo con el liderazgo comunitario sobre el principio de igualdad, entre otros temas relevantes.
Para ampliar el alcance del estudio, el Observatorio LGBTIQ+ entrevistó personas LGBTIQ+ provenientes de 12 comunidades indígenas, el 56.5% del total realizadas a nivel nacional. De ellas, 38.5% fueron hombres gais, 30.8% mujeres transgénero, 15.4% hombres bisexuales, 7.7% mujeres lesbianas y 7.7% a mujeres bisexuales. Las edades oscilan entre los 19 y 45 años.