Crisis silenciosa en Nicaragua afecta a personas LGBTIQ+.
19/06/2025
"No estoy en contra de la diversidad, pero…”, "Solo creo que el matrimonio es entre un hombre y una mujer", "No entiendo por qué necesitan hacer todo un espectáculo”, “Es solo una fase”, “No debería ser un tema en las escuelas".
Estas son frases que pueden llevar a la defensa de prácticas excluyentes bajo la apariencia de preocupación. A menudo preceden a un comentario despectivo, a una afirmación que niega derechos sin ser explícitamente ofensiva, minimizan la visibilidad y la lucha de la comunidad LGBTIQ+, desestiman la identidad y la experiencia de las personas de la diversidad sexual, proponen silenciar la discusión sobre la diversidad.
El odio disfrazado emplea un lenguaje que parece neutral o constructivo, pero en realidad transmiten discriminación o prejuicio y lo escuchamos en conversaciones, lo vemos en publicaciones y comentarios en redes sociales e incluso en algunos medios de comunicación.
En Nicaragua hay muchas historias en perjuicio de las personas lesbianas, gay, bisexuales transgénero, intersexuales, queer y más. Las proposiciones disfrazadas provocan un daño silencioso al incluir comentarios que parecen inofensivos pero que perpetúan el estigma y la discriminación, además esto desencadena trastornos emocionales.
Silencioso y demoledor
El Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua se trasladó hacia una comunidad rural del departamento de Nueva Segovia, donde carecen de atención especializada en salud mental, para encontrarnos con un joven gay de 24 años al cual nombraremos “Alcides” para proteger su identidad.
Alcides relata que, desde temprana edad, en su entorno familiar ha recibido violencia de todo tipo. En la adolescencia comenzó su proceso de reconocer su orientación sexual y fue en ese momento cuando inició su calvario. Su familia lo llevó a consulta con un psiquiatra porque pensaron que podía cambiar. Esto lo conocemos como “terapia de conversión”. Afortunadamente, el especialista explicó que estaba totalmente sano por lo que no siguió con el acompañamiento.
A propósito del 18 de junio, Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, la Asamblea General de las Naciones Unidas mostró su preocupación sobre “la propagación y proliferación exponenciales del discurso de odio” en todo el mundo y adoptó una resolución para contrarrestarlo y promover el diálogo y la tolerancia. La resolución reconoce la necesidad de acabar con las retóricas discriminatorias en todos los sectores de la sociedad.
En este sentido la familia debería ser el primer promotor de la tolerancia, sin embargo, para Alcides la violencia psicológica y verbal afloraron pues al no tener la respuesta que esperaban del psiquiatra, sus padres continuaron con los acosos y el abuso. En consecuencia, Alcides experimentó los primeros síntomas de depresión y ansiedad, inició cortándose sus brazos, a tener problemas de alimentación y de sueño.
Existe una serie de trastornos que prevalecen en todas las personas LGBTIQ+ afectadas por la ansiedad, según el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua los más frecuentes son: la autolesión o pensamientos suicidas, la pérdida de interés en actividades previamente placenteras, alteraciones del sueño. Es decir, el cuerpo manifiesta el impacto de la angustia psicológica, la persona es incapaz de realizar cualquier tipo de actividad, por sencilla o elemental que sea.
En su comunidad hay mucha discriminación hacia las personas LGBTIQ+. Alcides afirma que no conoció a otra persona LGBTIQ+ donde habitaba, eso incidió en ser una persona más aislada e introvertida. Navegando en las redes sociales, Alcides dio con una publicación donde invitaba a mujeres trans y hombres gay a participar en un concurso de belleza de Nueva Segovia. A través de Facebook conoció a la organizadora del evento y lo convenció de participar en el concurso.
Esto lo lleno de alegría ya que él nunca había experimentado vestir con ropa femenina y era algo que había reprimido por miedo a amenazas que había recibido en su hogar, en su interior era algo que desde hace mucho tiempo atrás quería expresar. Esto le provocó síntomas de ansiedad.
Cuando la sociedad no deja a un lado los prejuicios acerca de lo que se supone que son "las personas con problemas de salud mental" (un concepto que en algunos casos está asociado a muchos estereotipos y estigmatización, lo que aumenta para personas LGBTIQ+), suele alimentarse el lenguaje, que muchas veces es sutil, pero el impacto del odio es profundo y para estos casos promover la comprensión y el respeto es crucial.
Alarma por altas cifras en Nicaragua.
El estado de la salud mental de las personas LGBTIQ+ en el país es alarmante, cinco de cada 10 personas han experimentado desesperanza, tristeza o falta de valor, mientras que cuatro de cada 10 siente agotamiento y desmotivación. Estos síntomas son consistentes con trastornos como la depresión y la ansiedad, condiciones que no solo afectan el bienestar emocional, sino también la funcionalidad diaria y la calidad de vida, según la encuesta de inclusión de personas LGBTIQ+ del 2024 realizada por el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua. Para ese mismo año se registraron a través de denuncias públicas, dos casos de muertes por suicidio.
La propagación de la retórica del odio incita a la violencia que puede llegar hasta crímenes atroces. Combatir los discursos de odio podría contribuye a mitigar su impacto y prevenir las enfermedades derivadas de la ansiedad, indican expertos en salud mental.
Es importante tener en cuenta que la depresión es una enfermedad que puede llegar a ser muy grave, por lo tanto, se hace necesaria la intervención terapéutica de un profesional. Los principales pasos para apoyar a una persona que se encuentra en esas condiciones son: evitar los consejos sobre la vida, tener en cuenta los complejos asociados al género, mantenerse a su lado, reforzar sus puntos fuertes, respetar su silencio, transmitirle esperanza y evitar explicaciones.
A las puertas de la desesperación.
Después de participar en el certamen, “Alcides” fue corrido de su casa, perdió su empleo y fue obligado a vivir en un lugar alejado de su familia. A pocos días después del concurso le provocó atentar contra su propia vida pues temía que su familia se diera cuenta y tomara represarías, pero también por exponerse a una situación que era nueva, aunque se identifica como gay que le gusta maquillarse. Esto no es una situación aislada, los casos de las personas LGBTIQ+ son invisibilizados.
Otro escenario que incurrió en su afectación es el abuso laboral que sufría en su trabajo debido a su orientación sexual, excedía las 8 horas reglamentarias y por lo general trabajaba sábados y domingos por el mismo salario no acorde a lo estipulado.
La situación de la salud mental de las personas LGBTIQ+ es crítica y se logra identificar varios síntomas centrales de depresión y ansiedad. Según el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua, se ha encontrado un patrón de aislamiento social que agrava los síntomas depresivos y aumenta el riesgo de conductas autodestructivas.
De momento Alcides encontró apoyo en personas que conoció durante su participación en el certamen lo que permitió evitar su auto agresión. Una amiga le brindó un techo temporal. Se le ha recomendado tratarse por un profesional a lo inmediato ya que su estado emocional está en deterioro y no contar con un empleo le agrava aún más su salud.