Bomba de tiempo activada para personas LGBTIQ+ en Nicaragua.

Bomba de tiempo activada para personas LGBTIQ+ en Nicaragua.
08/09/2025

El Día Mundial para la Prevención del Suicidio se conmemora anualmente el 10 de septiembre desde 2003 cuando fue establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Nicaragua el tema está invisibilizado, por eso en junio del corriente año el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua publicó la historia de un joven con ideaciones suicidas y le ha dado seguimiento por que existen muchos casos similares. (Link primer nota https://observatoriolgbtnicaragua.org/f/crisis-silenciosa-en-nicaragua-afecta-a-personas-lgbtiq).

El suicidio es un problema crítico de salud pública en la Región de las Américas. Tan solo en 2021, más de 100.000 personas (9 por cada 100.000 habitantes) murieron por suicidio. Los países de la región se encuentran sistemáticamente entre los que presentan las tasas de suicidio más altas del mundo según datos de la OMS. 

Para contextualizar; el joven al que nombramos como “Alcides” recibió maltrato desde temprana edad, lo corrieron de su casa debido a su orientación sexual y expresión de género, así mismo en su trabajo y en la comunidad donde vivía hasta hace unos meses. El mencionó que hay poca o nula aceptación hacia las personas LGBTIQ+ y eso hizo que huyera no solo de su familia sino también de su comunidad. 

Toda esta situación de maltrato y violencia se fue acumulando en su interior, lo que le provocó un sin número de padecimientos, desde ansiedad pasando por auto lesionarse y hasta atentar contra su propia vida, por eso fue remitido de emergencia al especialista psiquiatra.

En esta etapa de adultez está activa una bomba de tiempo y si no se trata podría haber una consecuencia fatal. “Es urgente que sea evaluado por un psiquiatra, también es necesario descartar o confirmar un trastorno depresivo mayor u otro diagnóstico clínico”; así lo expresó el psicólogo que le brindó acompañamiento.

Según datos publicados por la OMS, latino américa ha experimentado un preocupante aumento de los suicidios. Entre 2000 y 2021, la tasa regional de suicidios aumentó un 17%, siendo las Américas la única región que experimentó un aumento durante este período. La pandemia de COVID-19 intensificó los factores de riesgo conocidos para el suicidio, como el desempleo, la inestabilidad financiera y el aislamiento social.

“Alcides”, siguiendo las recomendaciones del psicólogo que lo atendió, acudió al centro de salud en su comunidad donde fue atendido por un médico general, el cual le explicó que podría necesitar una valoración psiquiátrica y le indicó que al día siguiente llegaría una brigada integrada por psicólogos del Hospital de Ocotal.

Al día siguiente, el joven acudió a una valoración programada para las 8:00 de la mañana, sin embargo, a la 1:00 de la tarde aún no lo habían atendido, eso provocó que se le alteraran los nervios, además con la cantidad de personas presentes se desesperó y comenzó a autolesionarse con sus uñas.

Las poblaciones, incluidas las comunidades indígenas y afrodescendientes, los adolescentes y las personas con trastornos mentales graves, entre otras, se encuentran sistemáticamente entre las que presentan mayor riesgo de suicidio.

En reconocimiento de este grave problema, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha priorizado la prevención del suicidio, además, las recientes colaboraciones con la Organización de los Estados Americanos (OEA) dieron como resultado la adopción de la Resolución de la OEA “Abordando la Crítica Crisis de Salud Mental en las Américas”, en la que los países se comprometieron a aumentar la inversión en salud mental y prevención del suicidio mediante un enfoque centrado en la persona, basado en los derechos y la equidad.

Continuando con el relato del joven, al llegar su turno lo atendió una psicóloga, el joven llevó apuntados sus síntomas para no omitir información ya que ha estado experimentando olvidos frecuentes. “Alcides” informa que la psicóloga lo regañó, argumentando que el escrito lo había sacado de un video de la red social Tik Tok.

Durante la consulta le dijo al joven que debía regresar con su familia ya que lo querían, además no lo quiso referir al psiquiatra porque opinaba que él había bajado de peso y no soportaría el tratamiento con medicamentos. Le hizo preguntas sobre su sexualidad e insistió en investigar si había sido víctima de abuso sexual, afirmando que "la gente como él" suele ser violada.

Atención psicológica estigmatizada.  

Existen varios mitos y estigmas en la atención psicológica hacia personas LGBTIQ+ que pueden afectar la calidad de la atención misma, los más comunes incluyen la orientación sexual como enfermedad, persiste la creencia errónea de que ser LGBTIQ+ es una patología que necesita tratamiento.

Además, la homosexualidad se asocia incorrectamente a la pedofilia, lo que contribuye a la desconfianza y estigmatización, también a la necesidad de "cura". Se piensa que las personas LGBTIQ+ necesitan cambiar su orientación sexual, lo que ha sido ampliamente desmentido por la comunidad médica y psicológica. De igual manera, se cree que las personas transgénero o no binarias están simplemente confundidas o experimentando una fase.

Por otro lado, la ausencia de resiliencia. Se asume que las personas LGBTIQ+ son inherentemente más débiles o vulnerables y por ende el apoyo es innecesario. Existe la creencia de que las personas LGBTIQ+ no necesitan apoyo psicológico, ya que se considera que su vida es "normal”.

El especialista en psicología que lleva el caso de “Alcides”, refiere que lo remitió al centro de atención más cercano para una evaluación psiquiátrica urgente, esta medida la tomó porque el joven presentaba ideaciones suicidas, insomnio, falta de interés (anhedonia), pérdida de apetito, olvido frecuente y antecedentes de intento suicida. Todos estos diagnósticos son derivados del maltrato que recibió desde su infancia.

Analizando con otros especialistas sobre el abordaje de la psicóloga, estos hacen hincapié que negarse a referirlo al psiquiatra basándose en suposiciones personales como su peso o resistencia a medicamentos, no es una decisión clínica válida más bien fue un acto de negligencia. La derivación a un psiquiatra debe basarse en criterios clínicos objetivos, no en prejuicios ni opiniones personales.

El proceder de la psicóloga, regañando al paciente por haber anotado sus síntomas, aunque fueran influenciados por redes sociales, al menos no fue ético. Cuando la persona intentaba comunicar sus experiencias de forma clara, en primera instancia se desestima sus síntomas sin una evaluación objetiva atenta y científica, actuación de la profesional que viola el principio de respeto por la dignidad del paciente.

Asimismo, decir que "la gente como él suele ser violada" es una afirmación altamente estigmatizante, discriminatoria y sin fundamento clínico, al mismo tiempo que ofensiva. Realizar suposiciones sobre su sexualidad o antecedentes de abuso sin justificación clínica clara o repreguntar insistentemente puede considerarse una forma de violencia simbólica y revictimización.

“Alcides” finaliza su relato indicando que la psicóloga también le dijo que, si deseaba regresar a una próxima consulta psicológica, debía hacerlo presentando un emprendimiento, como sembrar rosas. El joven le explicó que no podía hacerlo, ya que el terreno donde vive no es propio y se encuentra posando, la psicóloga respondió que solo estaba poniendo excusas.

Pedirle que presente un emprendimiento para poder acceder a otra consulta es completamente antiético y arbitrario, asimismo, desestimar la realidad socioeconómica del paciente diciendo que “pone excusas” es no tener empatía y comprensión de su contexto social.

Según los especialistas consultados, la persona que atendió a “Alcides” cometió un sin número de agravios e insisten en que la institución debe prestarle mucha atención y darle seguimiento. Entre las muchas faltas cometidas durante la atención claramente se encuentran: prejuicios y estigmatización, falta de autonomía y experiencia del usuario, negación injustificada de atención o derivación, condicionamiento del acceso a atención psicológica e invasión sin tacto a la intimidad y sin consentimiento informado.

Por otro lado, según el Observatorio LGBTIQ+ de Nicaragua la violencia estatal alcanzó un porcentaje de 23.6% de los casos atendidos entre septiembre del 2023 y mayo del 2025 en todo el territorio nacional. Es decir, se repite el patrón de la discriminación y abuso en servicios de salud pública que en este caso específico ocurrió contra una persona LGBTIQ+ que está pasando por momentos de trastornos de la ansiedad agravando más su situación.

Desconocimiento de casos similares en Nicaragua.

A raíz de esta historia salió a la luz un caso similar que aconteció a finales de 2018. Un joven gay de 19 años en su proceso de transición a mujer transgénero, del municipio de Tipitapa, se suicidó. Según la narración de una amiga transgénero, la joven dejó una carta en la que relató que creía hacerle daño a su familia al revelar su orientación sexual e identidad de género pues no la aceptaban. En su momento este caso no fue reportado por ningún medio de comunicación.

La joven transgénero fue descrita por su amiga como una persona apartada, algo tímida y a la vez insegura de su personalidad. Un certamen de belleza la motivó a expresar su identidad de género, participó a escondida de su familia y logró coronarse como Miss Gay Tipitapa. El rechazo lo llevó a tomar la fatal decisión ya que para él lo más importante era la aceptación y el apoyo de su mamá.

Pasos para un acompañamiento seguro.         

Las recomendaciones de acuerdo al Protocolo de Atención indican que se debe remitir a la persona a una red de apoyo profesional segura, si el centro de salud donde acude no tiene atención profesional y discriminan, debe buscarse un lugar donde el personal de salud mental tenga enfoque de derechos humanos para evitar la revictimización.

Es crucial que la persona no esté sola, sobre todo en momentos de crisis. Evitar entornos tóxicos, no regresar a un entorno familiar de rechazo. La exposición a estos espacios agrava el sufrimiento emocional.

Así mismo estar presentes emocionalmente sin juzgar y decirles frases de aliento como, por ejemplo: “Estoy contigo”, “Tu vida importa”, “No estás solo”. Esto puede ayudar más de lo que parece. Realizar actividades puntuales como comer juntos, salir a caminar, ordenar un espacio, recordar sus citas, tomar medicamentos si los recetan, son algunas acciones que conectan con la vida diaria.

El camino a la recuperación.

Los países de la región latinoamericana han adoptado medidas importantes para impulsar la prevención del suicidio, incluyendo el desarrollo y la actualización de estrategias nacionales de prevención del suicidio, esenciales para orientar las respuestas coordinadas al suicidio. Sin embargo, a pesar de estos avances, obstáculos como la débil gobernanza para la prevención del suicidio, la limitada integración de la salud mental en la atención primaria, la recopilación deficiente de datos y el estigma y la discriminación generalizados siguen socavando los esfuerzos eficaces de prevención del suicidio.

Combatir cualquier mito es fundamental para proporcionar una atención psicológica efectiva y respetuosa hacia las personas LGBTIQ+. También se recomienda practicar la estabilidad básica como dormir bien, comer en los tiempos adecuados y estar en un entorno seguro, ya que ayuda a reducir la intensidad de los síntomas. Si no tiene acceso a recursos básicos (comida, salud, techo), se puede acudir a organizaciones locales, iglesias o colectivos que trabajen con juventudes, derechos LGBTIQ+ o promotores de la salud mental.

Con el fin de una atención segura es importante que el acompañamiento profesional sea libre de discriminación y respete sus derechos e identidad, para que nadie sea maltratado por su orientación, identidad o expresión de género y si no hay opción cercana, busque atención con profesionales voluntarios.